El objeto de esta entrada es la de reivindicar a una generación, la de todos aquellos que nacimos en los 80, especificamente entre 1980 y 1985, la de los que estamos siendo actores de algo que nuestros progenitores ni podían soñar, la que vemos que la casa que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que tomarán las decisiones importantes en un futuro no muy lejano.
Somos la última generación que aprendimos a jugar en la calle y en los recreos del colegio a las canicas, quemados, a las escondidas, al resorte, al avioncito; pero ademas somos la primera generación que jugó con videojuegos, fuimos a parques de atracciones o vimos caricaturas a color. Fuimos los últimos en grabar canciones de la radio en casettes y ver películas versión Beta y VHS. Orgullosos pioneros del walkman, el chat y los CD´s.
Se nos ha etiquetado de generación X y tuvimos que tragarnos, Salvado por la Campana (con todo y Screech) y Beverly Hills 90210, (te gustaron en su momento y ahora te avergüenzas). Lloramos con Carrusel con todo y el jodido negro Cirilo, y nos moríamos si no llegábamos a ver TVO.
Nosotros hemos aprendido lo qué es el terrorismo, vimos caer el muro de Berlín y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre de la caída de dos torres gemelas en Nueva York. Aprendimos a utilizar las computadoras antes que nuestros padres y abuelos jugamos con el Spectrum, el tetris, jugamos Mario Bros, vimos los anuncios de los primeros celulares (que parecían ladrillos) y empezamos el Internet sabiendo que seria un mundo libre.
Somos la Generación de Xuxa, Robotech, Gi-Joe, Los Halcones Galácticos, los ThunderCats, los Transformers, He-Man y las Tortugas Ninja, del Correcaminos, de los supercampeones, Rosita Fresita, de los pitufos, La Pantera Rosa, Los Picapiedras, el pájaro loco.
Los que crecieron escuchando a Soda, Madonna, Michael Jackson y Guns ´N Roses y que luego presenciaron el apogeo y desplome del grunge junto con la muerte de su mayor exponente.
Pero también estaba su lado oscuro la onda Vaselina, Azúcar Moreno, Locomía y sus abanicos. La última generación de las botellas de a litro de la coca-cola familiar de vidrio y la ultima en hacer mandados en la bolsa de cuadritos para ganarnos unos pesos.
La última en tirar las tortillas en plena calle y ponerlas con todo el remordimiento del mundo en la mesa a la hora de la comida - hoy ningún niño ensu sano juicio lo haría, pensaría que tiene mil bacterias - La verdad es que no sé cómo hemos sobrevivido a nuestra infancia. Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos: viajábamos en autos sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag, hacíamos viajes de 10-12h y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas conprotecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta o patines sin casco, ni protectores para rodillas y codos.
Los columpios eran de metal y con esquinas en punta. No había celulares. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila o bolsón que rara vez tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas. Cuantos no recogimos del suelo nuestros útiles al romperse la mochila.
Comíamos dulces y tomábamos juguitos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Compartimos botellas de bebidas y nadie se contagio de nada, excepto de los piojos, cosa que se solucionaba lavándose la cabeza con vinagre caliente, rezábamos para contagiarnos de gripa o sarampión de nuestro mejor amigo para disfrutar de las "vacaciones".
No tuvimos PlayStation, no había 99 canales de televisión, pantallas planas, sonido surround, mp3s, descubrimos los ipods, los computadores e Internet, y nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos con agua, o jugando con los playmobil.
Y nunca escuchamos sobre el calentamiento global. Ligábamos jugando a la botella o a "verdad o castigo", no en un chat - por favor - No era necesario tener fotoblog o hi5, para saber si existíamos, bastaba con chiflar la tonada de tus amugos o gritar para que toda la cuadra saliera de sus casas, ni nos catalogábamos como otakus, emos, etc. Éramos el apio, la ojona, la chimuela, la pecosa, o cosas asi; pero todos pertenecíamos al mismo grupo.
Éramos responsables de nuestras acciones y acarreábamos con las consecuencias, no había nadie para resolver eso. Tuvimos libertad, fracaso, éxito yresponsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. Aun en momentos dificiles no era fácil ser felices, en pocas palabras descrubrimos la grandeza de lo sencillo.
Tomaremos las desiciones y acciones que nuestros padres jamas se atrevieron a hacer o tomar. ¿Por que? Facil no necesitamos todas esas etiquetas, todas esas superficialidades, siempre recordaremos cómo ser niños, pero sobre todo, sabemos cómo ser libres. Espero que jamas se nos olvide.