jueves, 13 de agosto de 2009

Jose de Ribera: El amo de la oscuridad

El arte de José de Ribera simplemente me complemente, me hace sentir que no estoy solo, que hay algo de razón, de pureza, de simple genialidad dentro de esta dulce oscuridad que nos somete. Su pintura renace en estos momentos tétricos, ya sea por experiencias o entornos y es por esto que hoy más que nunca su arte vive y respira.
Si alguien ha sabido recrear lo tétrico y macabro de la condición humana ese es José de Ribera, solo hay que postrarnos frente a cualquiera de sus obras tenebristas y ver a los ojos a la locura, lo más perverso de la mente humana, solo alguien con el genio de Ribera podría hacernos disfrutar de semejante acto, como en su obra San Jerónimo en penitencia

San Jeronimo en penitencia

Ribera cultivó también temas de mitología, a veces con acentos desmitificadores e irónicos aproximables a los de Velázquez; otros adoptando el énfasis humanista tradicional; en algunos cuadros de este género desarrolló con impresionante crudeza el motivo del sentimiento físico. Como el famoso Prometeo donde Ribera exhibe de una forma cruda el sufrimiento de un titán devastado por algo que quizá la respuesta a su gran porque solo reside en nuestra cabeza.

Prometeo

El gusto de Ribera por lo característico y lo popular, por los individuos de carne y hueso, encontró un campo para manifestarse mucho más libre que en la pintura de asunto religioso o mitológico en las series de Filósofos, pintorescas evocaciones de sabios de la antigüedad clásica, y en representaciones de mendigos y otros tipos de la vida circundante, que constituyen uno de los aspectos más atractivos de su producción.
A él no le importaba evangelizar a través de su arte al estilo Caravaggio, no, él quería que viésemos a los santos a través de sus ojos, personas comunes con dolores, problemas, defectos simplemente mundanos. No hay éxtasis en el dolor, para Ribera, el dolor es solo eso un trance lleno de angustia y agonía.

Apolo Desuella a Marsias
Es verdad su arte se encuentra Influido por Caravaggio, su pintura presenta unos marcadísimos contrastes tenebristas, con abundancia de negras sombras, suavizados en su madurez por la inclusión de un colorido y una luz estudiados de los maestros venecianos. Poseedora, además, de unas calidades tan cercanas al realismo que se hacen táctiles en telas y pieles, su obra se caracteriza por una fuerza sorprendente y un verismo que no omite ningún aspecto de la realidad, por más cruel o desagradable que sea, que al final acabamos aceptando como nuestro.

Arquimides
He sido fiel a su obra, encuentro algo de esperanza dentro de ese dolor y oscuridad que nos envuelve y bautiza, como decía Lord Byron, Ribera que pintaba con la sangre de los santos para ser bautizada por ella.
Mujer barbuda

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