martes, 17 de marzo de 2009

La nueva musica clasica: Porcupine Tree - Deadwing


Este Deadwing significa retomar el lado más oscuro de la prestancia compositiva de Wilson, pues hay que reconocer que en el proyecto con el destacado músico israelí Avi Geffen, tuvo un carácter más luminoso. De esta forma, el trabajo de Porcupine Tree se aleja y nos devuelve a atmósferas saturadas y distorsionadas, herederas del complejo álbum "In Absentia", las que se conjugan con elementos acústicos hermosos, todos de gran factura.
Es así que nos envolvemos con la belleza de "Deadwing", primer corte del disco, el que presenta los arreglos descritos en una amalgama de art-pop e invitaciones a elementos de saturación como lo son las guitarras distorsionadas. Un tema de nueve minutos y fracción, que no presenta cambios demasiado complejos en lo estructural, pero en el que la densidad del tema radica en el elemento sonoro. Lo mismo sucede con "Shallow", que se conjuga con elementos de mucha distorsión en las guitarras, diría un tanto sobrecargado en este aspecto, lo que presenta una reminiscencia a lo que es Tool, sobre todo en las armonías vocales. Sin duda que estos elementos, bajo la mano de Wilson, hace que en dos tracks estemos sorprendidos de estas atmósferas sobresaturadas y bellas a la vez.Y si esto fuese poco, "Lazarus" nos transporta, a sin duda alguna, la composición más íntensamente expresiva que nos haya presentado Porcupine Tree, con un track de características oníricas y un hermoso trabajo vocal y en teclados por parte de Wilson y Richard Barbieri.La contraposición de "Lazarus" con "Halo" es evidente, por cuanto la incasable mano de Steven Wilson vuelve a las atmósferas saturadas bajo la composición art-pop. "Halo" es un track complejo, por cuanto apuesta a una exploración en lo que es la base rítmica central, en la que confluyen el mismo Wilson, Colin Edwin en bajo y Gave Harrison en las percusiones y batería. Por lo mismo, "Halo" se introduce en un espectro más elaborado en la composición de Wilson, en este nuevo álbum de Porcupine Tree.Prueba de esto es "Arriving Somewhere But Not Here", que inicia con un delicado acompañamiento de guitarra acústica y una sentida voz de Wilson, continuando con una buena estructuración en cuanto la composición vocal y luego se traslada a un nuevo riff mucho más elaborado, donde las armonías siguen estando bien presentes y en el que los cambio se suceden de una sección más densa y sobre saturada. Esto convierte a este track en el mejor para comprender el intrincado proceso que propone Porcupine Tree en cuanto composicion en este nuevo trabajo, ya que desarrolla tres vertientes sónicas en una, en este caso las vocalizaciones, una sección más densa en cuanto a lo estrictamente musical y otra con pasajes más progresivos, lo que se traduce en un tema de doce minutos y fracción que se convierte en otro punto fundamental de este trabajo.

Con "Mellotron Scratch" juega un poco con elementos musicales un tanto ambiguos, como la base acústica en cuerdas y la utilización de sintetizadores y baterías secuenciadas en comunión a la armonías vocales, también lo hacen un tema bellísimo y complejo tanto en materia compositiva y de ejecución propiamente tal, puesto que juega mucho con elementos sónicos atmosféricos que, a mi juicio, aún no estaban presentes en los trabajos de Porcupine Tree.En "Open Car", Wilson retoma aparentemente la línea desarrollada en "In Absentia". Esto, por la preponderancia hacia las guitarras distorsionadas como elementos rítmicos, y permite que la sección acústica y más sutil quede para el deleite del que se sumerja en este track. Además, esto añade una complejidad al momento de abordar al mismo, por cuanto la comunión de estas partes, bajo la dirección de Wilson, parece que se trate de algo natural y que en ningún momento hace que esto se vea forzado."The Start of Something Beautiful" es un tema apasionante, por cuanto la composición de Wilson y de este colectivo instrumental se devanea por un lado en el clásico formato estructural de canción y por otro, en elementos de búsqueda dentro de este mismo formato, como la inclusión de pianos con secuencias electrónicas y las atmósferas entregadas por las guitarras saturadas y contraposición a la delicadeza de los elementos acústicos. Es en este tema donde se puede apreciar el verdaero movimiento de Steven Wilson y compañía hacia un aire mucho más renovado y sutil en lo que respecta a los elementos que se conjugan dentro de las composiciones de Porcupine Tree.Concluyendo con el disco, nos encontramos con "Glass Arm Shattering", la que retoma el aire del primitivo Porcupine, con una composición más cercana al elemento "floydeano", atmosférico e hipnótico, donde la magia de "Glass" se sustenta en las armonías vocales efectuadas por Wilson y Mikael Akerfeldt, vocalista de la banda Opeth. Además, este tema es sin duda uno de los más sofisticados que hay en el disco, precisamente por las armonías vocales al servicio de las texturas musicales que se imprimen en el mismo. Esto, se ratifica con "She’s Moved On", que presenta una línea musical bastante interesante, pues hace que Porcupine Tree se aleje un poco de lo que es la tónica de este álbum, la de presentar atmósferas sonoras más oscuras, también reflejado en la lírica de Wilson y en los arreglos rítmicos que construyen a este tema. Acabando con un solo mas alla de lo sublime

A pesar de que un sector ha opinado que "Deadwing" no ha sido un gran aporte dentro de lo que es Porcupine Tree, me parece que, sin duda, el resultado de este trabajo es absolutamente brillante, pues explora los elementos característicos del grupo, hasta lograr, a mi juicio, la comunión perfecta entre las atmósferas saturadas, herederas de un sonido mucho más "moderno", y las vocalizaciones y elementos lisérgicos heredados de Pink Floyd. Todo en un formato art-pop de exquisita factura, lo que convierte a esta nueva obra del prolífico (y a esta altura genial) Steven Wilson en un referente obligado dentro de los nuevos compositores del rock, en toda su amplitud, del presente siglo

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