¿Porque eres tan mamón? La duda es de Natalia, a quien acabo de conocer en esta fiesta tan aburrida de la que ya me quiero largar. En realidad solo pasa que el ambiente es festivo y yo soy algo, lúgubre y mi espíritu trágico Nada te alienta, poco o nada me emociona. Miro a Natalia, odio responder una pregunta con otra pregunta; pero hay ocasiones en las que no lo puedo evitar: ¿Quieres la respuesta corta o la extendida? -respondo con desgano- No se, pues las dos – sonríe ella de forma tonta- No lo puedo soportar, no por mas que trato la idiotez es algo que me desespera y muy rápido
En primera porque nací por error y solo estoy esperando a que la muerte venga por mi. Ella pone ojos extra grandes y me dice: Ay, ya no seas payaso. Prosigo y en segunda, porque es mi naturaleza. ¿Conoces la fabula del escorpión y la rana? “Obvio no” -responde con voz infantil- Bueno pues resulta que un escorpión llega a la orilla del río, esta por llover y le pide a una rana a que lo ayude a llegar al otro lado. El anfibio se asusta y se rehúsa pues piensa que lo único que quiere el escorpión es lastimarlo; pero la alimaña alega que esta a punto de llover y nadie mas que el esta interesado en llegar al otro lado, y si llegase a picarlo los dos morirían Es mas promete que si lo ayuda no lastimara mas a las ranas. Al final la experta en natación cede. Así el escorpión sube al lomo de esta y empieza nadar. Justo a mitad del recorrido el escorpión levanta su aguijón y lo clava en la cabeza del anfibio, antes de que el efecto del veneno la paralice por completo, ella pregunta ¿porque hiciste eso? El escorpión responde se que vamos a morir; pero es mi naturaleza.
Natalia me responde como si fuera una adolescente “eso que”. Obvio no me sorprende su perspicacia. “Ay no te digo que eres un mamón” Doy el ultimo sorbo a mi trago y me largo de ahí sin despedirme de nadie, pues no tengo amigos. Cualquiera donde voy me siento fuera de lugar. Ojala que cuando haga las paces con todos mis defectos y rencores, carajo ojala y un rayo me fulmine.
Camino por la calle, mientras hablo conmigo. Ojala y algún día aprecies las cosas que valgan la pena, y te quites esa careta de tipo duro madreado por la vida. Y así, tal vez así Guillermo puedas algún día dormir tranquilo, abrazado de alguien que me lleve a buen puerto. Y así seas mejor persona y la miraras y sonreirás por los gratos recuerdos, que serán solo eso: jodidos recuerdos.