Ron: Fue una corta; pero fructífera etapa. Bajo el camino del ron conocí el camino a mi última promoción. Pero no es motivo para enorgullecer a nadie; más bien para arrepentirse. Bebía ron blanco, sinceramente nunca lo soporte, la lengua se resecaba como si hubiera perdido su poder de ensalivacion, cerrabas lo ojos y millones de luces se encendían. Me agudizo el problema de pánico, una especia de paranoia imposible de controlar. Con esa bebida potencia mi hipocresía. Nunca vi una bebida con ese jalón – nadie le hace mala cara al ron – sacas el frasco y de inmediato de forman los gorrones. Al otro día terminas sudando ron dejando un aroma levantamuertos por donde vayas. Pero no solo eso. Como generalmente se acompaña con coca, es como si cada trago fuera una cucharada de azúcar, por eso el estomago empieza crecer y los parpados a hincharse; pero tiene sus beneficios levanta y pone cachonda a las mujeres; mejor llegarle a los rones jamaiquinos que a los nacionales. Y si es buen ron pégale sin coca, solo en las rocas.
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