sábado, 1 de agosto de 2009

Confesiones de un misógino


La mujer es un ente raro por naturaleza; dentro de ella reside demasiada maldad envuelta y mezclada con amor. La mujer, cualquiera que esta sea, tiene una ambición magnánima. Mientras más tiene, más quiere, no hay nada que llene ese vacio que siente en el alma, vacio creado por otra mujer: su madre, el cual comenzó en el mismo instante que tuvo conciencia.


La mayoría te dirá, que toda mujer necesita alguien que las protega, les enseñe nuevos mundos, que se les quiera y ame como son –aunque no sepan que realmente significa eso - ,que necesitan sentirse seguras. Pero todo esto es solo una parte del proceso; porque cuando ya absorbieron los recursos que necesitaban – ya sean materiales o intelectuales – al no tener saciedad simplemente el universo es un objeto desechable para ella. Todo para el verdadero fin o meta de toda mujer: volverse un ente dominante en el cualquier aspecto. Ese es su principal anhelo: el dominar. La mujer domina aun desde el vientre, a hacer y que se haga su voluntad, la mujer sumisa no existe, es sumisa porque es lo que tiene que hacer en el momento para su conveniencia.


No sabe negociar, no existen mujeres negociadoras, aquella frase de que el hombre da amor para recibir sexo y la mujer sexo para recibir amor, es simplemente una gran mentira para justificar el verdadero rostro de la mujer. La mujer sabe que en medio de sus piernas reside un poder enorme, ahí su primera gran herramienta para dominar, para obtener el recurso que ella necesite; sino simplemente no existiría la prostitución. Y también dentro del noviazgo existe, porque la mujer no ve el hecho sexual como tal, ahora se invento el preámbulo: la mujer necesita excitarse poco a poco, lenta y románticamente, otra mentira. Si no, no existiría esa paranoia por ciertas celebridades que a las mujeres les parecen atractivas y excitan o masturban pensando en ellas, si estuvieran a su lado, no se necesitaría ningún preámbulo, solo abrir las piernas y ser penetrada. Ese es el verdadero deseo.

Llámenme misógino, mientras yo me llamo realista y lo que ustedes piensen u opinen me viene valiendo madres. La radiografía de una mujer es que es un ser atroz, espero equivocarme; pero al parecer no. La mujer desea, devorar y cambiar – esa es la palabra clave – la mujer busca cambiar para después someter, por eso los hombres sometidos no les atrae para nada, porque eso no es ningún reto para ellas, el reto está en el hombre malo, el rebelde, el mujeriego, el incasable, cambiarlo para demostrar que pudo someterlo, porque de eso vive la mujer de su orgullo y su orgullo es basado y alimentado en la opinión de los demás hacia ella.


La mujer solo se somete ante algo, si este algo paga el precio de su dignidad. Si el pilar de la sociedad es la mujer, ahora puede entender porque se pudre a cada momento que la tierra gira, en pocas palabras: la mujer educa, el hombre no.

1 comentario:

  1. Quiero decir, que realmente dices la verdad...
    sobre las mujeres...
    Soy mujer...
    Solo me pregunto, tan mal te han tratado para que las odies?? jajaja

    __Lilith P.

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