jueves, 7 de mayo de 2009

200

Estoy sentado frente al monitor, dejando fluir las palabras de mi mente hacia la punta de mis dedos, y es que través del teclado puedo sentir mi miseria. Esa miseria que me hace ser tan diferente y a la vez tan amargo. ¿El propósito de la vida? Fácil tratar de que la miseria sea lo mínimo posible o siempre puedes tratar por el camino fácil, la aceptación de tus amigos, familiares o conocidos siempre y cuando tú te adaptes a ellos y ellos a ti. Esto es lo que hace a las sociedades funcionar y seguir ese patrón de conducta es lo que la mantiene viva, somos lo que tenemos, lo que nos rodeamos, lo que escuchamos, lo que vemos, lo que cogemos, somos todo lo que ha pasado por nuestra existencia. Simplemente no puedo, me desagrada mucho la aceptación y la socialización, me siento incomodo alrededor de personas, no me surge la necesidad de romper un silencio o por lo menos fingir que alguien pueda interesarme. La verdad hay muy pocos especímenes interesantes allá fuera, ¿puedes notar la diferencia entre uno y otro? Yo no, para mí hasta todos huelen de la misma manera. He robado, he mentido, he fingido, he manipulado, he amado, he socializado, he engañado, he hecho demasiadas cosas por la necesidad de sobrevivir. Y de ahí radica mi fracaso.

Ese fracaso de necesitar de las personas para obtener algo, simplemente me desagrada esa idea, pero es preferible mentir a morir – mientras no sea por mis propias manos- Alguna vez alguien dijo que yo era como un prisma que reflejaba la luz dependiendo de la manera en que alguien me viera. Es mentira, soy un gran agujero negro succionando la luz, debido a mi densidad. Solo que finjo, miento y engaño para creer algo que no soy. Mi naturaleza es oscura, es densa y es asfixiante, lamentablemente esa naturaleza no me permite sobrevivir. De ahí mi fracaso.
La mejor compañía es la soledad, si llegase a existir una compañera esta en mundo inteligible, donde no existe mi dualidad, mi dualidad. Porque si algo deseo es la perfección, no en mí, sino en alguien más. ¿Incongruente no? De ahí mi fracaso

Ávido de conocimiento siempre lo he sido, quiero conocer todo, y sobre todo la verdad; porque sé que solo existe una, no varias, no es relativa solo es una, es la conjunción de todas las verdades. Me apasiona el conocimiento, y algunos dirán que mi efímero éxito radica en eso, en la inteligencia que me brinda el conocimiento. Que hoy lo que esté haciendo no radique en nada sobre la creación de conocimiento es deleznable, imperdonable. De ahí mi fracaso. Mi miseria me cautiva, me hipnotiza, me atrae – menos la miseria económica – me siento orgulloso de ella, de rozarla de sentirla mía. Que es un fracaso no vivir de ella.

Si estás leyendo esto, probablemente te haya usado, mentido, engañado o manipulado y el momento que estés pensando, créeme no fue ese instante, sino el que menos has creído. Probablemente nunca lo sabrás.

Lo que se y sabes es que soy un gordo, feo, racista, manipulador, narcisista, unipolar, con trastornos de ansiedad con coeficiente latente bajo. Así que ¡JODETE!

No, no es cierto, solo estoy bromeando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario