lunes, 18 de mayo de 2009

Tres vestidos

Anoche vi tres vestidos, el primero blanco con un escote que a cada rato permita entrever dos senos vastos y pronunciados, de piel tersa y atrozmente acariciable. Después te pusiste el segundo, una prenda color miel, según tu, para estar mas cómoda. Celebrábamos el cumpleaños de tu amiga, sacaste la botella de vino que traje con mi llegada. Para mí los amigos son importantes pero para ella, eran imprescindibles. Tomamos, hablamos y comimos, tratando de hacer partícipe a tu amiga en una conversación que parecía de locos, tipio en mí. El vino con el paso del tiempo termino por hacernos ver lo que estaba sucediendo en cada uno de nosotros. Nos dijiste que nos bajarnos el cierre de los pantalones, extrajiste un sexo masculino, te acercaste de rodillas, lo pusiste entre tus labios, apuntaba al cielo, lo oliste, jugueteabas con él como un policía investiga curiosamente. Después iniciaste la succión y pusiste sus manos debajo de sus bragas, tu amiga solo cerro lo ojos y soltó un gemido, que termino por deslizarte con sus manos tu prenda color miel, que dejo ver tu tanga, si esa color miel – tengo la mejor vista, dijiste, y te respondí no, yo tengo la vista de los corsarios - Con tu amiga a unos centímetros te dije que te amaba, tome las manos de tu amiga y las bese exactamente como un adolescente besa algo por primera vez, y ella me ofreció sus labios, y vaya que su boca era hermosa, con labios gruesos y jugosos que exprimen al adversario, le arranque dos palabras “Te amo” ¡Que hermoso es verte así, succionar así, vertiendo tu boca en ella, con ese conocimiento de sabiduría, gracias Dios por permitirme disfrutarlo! Pero, tu, hiciste algo mejor, me extrajiste el corazón, lo miraste, aspiraste su olor ¿su perfume, tal vez? No me atrevería ir más lejos, y dijiste: “Creí que era mucho más pequeño” Te respondí: “También yo”

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