domingo, 21 de diciembre de 2008

Eblis: Todas las religiones provienen de lo mismo


Es poco conocida aún por las personas la filiación directa entre el Islam, el Judaísmo y el Cristianismo. En efecto Caín no es hijo como Abel de Adán y Eva, sino del mensajero de la Luz, Eblis, o Lucifer en la tradición bíblica, que fecundó a aquélla época; así Abel hijo de la pareja humana es fruto de la tierra, mientras que Caín es un ser espiritual nacido de la Luz y por lo tanto engendrado por los efluvios celestes y sin padre terrenal conocido. Como se ve claramente, la generación de Abel, que se corresponde por otra parte con el nomadismo, el tiempo y el pastoreo, es distinta a la de Caín, que se vincula con el espacio, la agricultura, el uso del intelecto de manera práctica en el sentido del dominio de la naturaleza, en especial en lo que toca al arte y la ciencia de la construcción. Bajo este aspecto, Caín es un hijo "contra natura" con respecto a la "naturalidad" propia de la especie representada por Abel.
Eblis, es pues el antecedente de una gran dinastía que, como veremos, se reproduce de modo paralelo a las genealogías de los hombres comunes. Sin embargo, este Espíritu de la Luz, o Lucifer, ha sido siempre odiado por estos últimos que sin poder comprenderlo se han vuelto siempre contra él de modo radical, a tal punto que en el Corán lo equipara con el mismo Satán. Por eso es que Caín corrió la misma suerte y sobre sus espaldas se descargó la furia no sólo de Adán sino también de su madre Eva y su hermano Abel, es decir de toda su familia meramente humana y es por ese motivo que Caín tuvo que asesinar en defensa de su auténtico linaje a Abel, lo que además de indicarnos un cambio de ciclo signado por la salida del paraíso y señala la destrucción del hermano.

Siguiendo con Eblis, fue denigrado por no querer obedecer a Adán, un simple humano, y por ese motivo expulsado del Paraíso constituyéndose en un espíritu que da origen a la estrella Polar al desprenderse el brillante luminoso que tenía sobre su frente y que esa misma condensación de la Luz, llamada Estrella Polar, como se ha dicho, es también la residencia espiritual del auténtico Rey del Mundo, el Agartha; estos últimos símbolos, o mejor realidades espirituales, son los que han guiado a los auténticos iniciados de este Manvántara y de la descendencia de Eblis, o Iblis, y a la cual pertenecen tanto Enoch, y Hermes, como Hiram Abif, constructor del Templo de Salomón. La Biblia cuenta también que la Reina de Saba, Balkis, quiso conocer Jerusalem; una vez allí la reina negra rechazó al más sabio de los reyes y se enamoró del oscuro Hiram del que ni siquiera se conocía la ascendencia carnal. En este mismo sentido se quieren señalar dos puntos: uno, que en el libro de Salomón "El Cantar de los Cantares" se menciona directamente a una amada negra que se supone con toda razón es la Sabiduría, y su relación con el color de la piel de Balkis, Reina de Saba, y en segundo lugar que de este último pueblo, primero judío, luego cristiano, y posteriormente también con vínculos con el islam nace la secta de los sabeos que tenía como inspirador al profeta Idris, identificado con el dios Hermes. Igualmente que, en el siglo XII en el mismo Islam otra agrupación de fieles importante se dice que tenían a Eblis como su patrono y deidad protectora por el hecho de que este no había querido reverenciar a Adán, personaje exclusivamente humano al que sentía inferior a su propia categoría.Dos razas absolutamente diferentes, una de ellas intelectual y la otra simplemente profana. El significando de esta diferencia se encuentra impresa desde el principio de este ciclo en la esencia misma de la historia del hombre siempre emparentados con la religión, y los últimos esos seres escasos y asociados con el crecimiento del conocimiento.
Los llamados al conocimiento necesitan desarrollar un trabajo en el que deben destacarse el estudio, en la creación de nuevo conocimiento y purgar su psicología para ir en detrimento de las ataduras, múltiples egos, y la ignorancia. Por lo que aquél que se encuentra interesado en el tema de la ciencia sabe que fraude y fanatismo son lo mismo. Muchos de estos casos el origen debe buscarse en el orgullo y la soberbia de los futuros neófitos, originados en las limitaciones de sus inteligencias respecto a la supremacía de la fuerza de las pasiones que los agitan y al no someterse a la voluntad de las masas a las que se desafía desproporcionadamente confiando en las propias fuerzas, que por ser tales, se consideran erróneamente como superiores a cualesquiera de las que se les podrían oponer; igualmente esto es válido con respecto a las adhesiones, con respecto a determinadas teorías, personalidades, o "escuelas" con las que estos sujetos se identifican,
Es conocida la sentencia "Conócete a ti mismo" ubicada a la entrada de la Academia Platónica, la cual es el verdadero programa y al mismo tiempo el fin de la filosofía. Pues dada la analogía, es decir la correspondencia entre el macro y microcosmos, incluye el conocimiento esencial del universo. Pero no para todos los pueblos y religiones esto es tan marcado y algunas como el hinduismo, el budismo o el taoísmo no ponen su énfasis en el ser humano como tal, valoración propia de Occidente y su cultura, y mucho menos en su personalidad como lo hace desde tiempos recientes la Psicología, aunque para todas estas concepciones tanto orientales como occidentales el hombre juega un papel central en la creación.
Pero ¿qué es este ser? y ¿cómo puede conocerse? o, al menos, ¿de qué forma acceder a él? Estas preguntas, formuladas explícitamente o no, conforman el bagaje del hombre contemporáneo, al menos el de la minoría de los que pueden tener inquietudes de este tipo y que se diferencia de la inmensa mayoría sumida en el sueño y lo consuetudinario. Las tres grandes preguntas de la Filosofía: ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿A dónde voy?, no dejan de referirse expresamente a ello, siendo la proposición central la que genera las otras dos colocadas simétricamente a sus extremos. Sin embargo puede observarse que el quién soy se efectúa desde un sujeto que ignora la respuesta y la pone como fuera de sí mismo, lo cual supone un propósito de búsqueda y un anhelo de integración con algo que se desconoce y que vendría a responder y por lo tanto a completar la preposición que subyace a la pregunta.

Pero esta última actitud, natural si se quiere y propia de quienes comienzan la aventura del conocimiento y el retorno a la morada de sí mismos de donde han salido, lugar del que se encuentran exiliados por una suerte de solidificación de sus posibilidades, corre el peligro de constituirse en un objetivo a cumplir que siempre está como fuera del propio ser humano que, empero, es el protagonista fundamental de esta gesta y de las largas y esforzadas labores que la jalonan y que siempre se alejan a medida que nos acercamos a la realización de ella, tal cual el viejo ejemplo del burro al que se le coloca por delante una zanahoria atada a un palo. La ignorancia casi se ha transformado en nuestro estado habitual y ciertas ilusiones y pasiones no han tenido más que desaparecer por las propias circunstancias de nuestra verdadera existencia.

Bibliografia: A. K. Coomaraswamy: "Gradación y Evolución II" (en: What is Civilization?).

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