sábado, 27 de diciembre de 2008

La ola inglesa (I)


¿Existen una o varias invasiones inglesas a lo largo de la historia del rock? ¿Ha sido un constante oleaje o segmentado? Difícil de decirlo. Lo único claro es que el rock británico sigue siendo en muchos aspectos el más fino, el más cuidado, el más propositivo.

Mercy Beat fue el nombre original con el cual el sonido de los grupos pop ingleses de los años sesenta se dio a conocer, por primera vez a nivel internacional. Al trascender las fronteras británicas pasó a ser la british invation u “ola inglesa”. Y desde entonces su esencia no ha dejado de aparecer de tiempo de tiempo bajo etiquetas diversas. En su origen, la denominación surgió debido a que el rió de Inglaterra (Mercy) que surca aquellos lares, por un largo estuario de ciento trece kilómetros y que tiene como puertos principales a Liverpool, cuna de tal corriente musical.
El Mercy Beat integro todas las formas de rock conocido hasta entonces; todo lo que escuchaba precedente de los Estados Unidos, así como los bailes novedosos y los fugaces hits musicales que se sucedían de manera imparable. Era el sonido de los rockers que recién habían descubierto la música negra; el r&b y sus variantes, excepto el blues, que fue por su parte, la fuente de los grupos londinenses surgidos en su mayoría en la escuelas de arte.

El Mercy Beat era una música de proletariados y esta se nutria de rock and roll clásico endurecido por el golpeteo de la batería. Luego paso por su propio molino y el sonido se hizo mas pesado, la electricidad espeso las guitarras que reprodujeron los hits de moda del sello Tamla y del twist. El asunto tendió a lo binario y de manera imperceptible el rock se volvió pop bajo esta alquimia. El Mercy Beat fungió como crisol y exploto con el triunfo de Beatles, sus máximos exponentes, no siempre con la mejor música, a diferencia de ellos. La ola inglesa fue un acontecimiento crucial en la historia del pop, produjo un rock ambivalente cuya aportación ha perdurado he influido en diversos géneros por cuatro décadas. Y no solo la de los Beatles, los Rolling Stone, los Who y los Kinks, sino también de dudosa valía como la de los Searchers, Herman Hemits, Gerry and the peacemakers y todos los demás que parecen reliquias de una fiebre de la que los consumidores no se han recuperado desde entonces –el britpop es su manifestación más reciente-. La razón por la cual aquellos grupos sesenteros despiertan la curiosidad es que en términos generales su música es la expresión perfecta de la estética pop de cultura desechable. Su encanto radico de manera precisa en lo voluntarioso de su alocado entusiasmo.

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