La mujer está presente siempre en mi vida, es lo que le da una gran alegría, un afán de persuasión, de convencimiento, de que no tiene caso hacer cosa alguna si es en función de una mujer. La mujer le ha dado sentido a mi existencia, para bien o para mal. Porque uno de los cometidos en la vida para mujeres es castrarnos, hacernos seres apocados que estemos a su lado y que seamos sus esclavos. A mí me parece maravilloso ser esclavo de una mujer, me sublima ser esclavo de una mujer. . . hasta que conoces a otra mujer y entonces se convierte en una situación muy extraña. Con las mujeres soy incapaz de establecer una amistad. No tengo una sola amiga. Me enamoro y aquella amistad se va al carajo, cuando una mujer me brinda su amistad, como me es tan diferente de la amistad de los hombres, no confió, no alcanzo a entender, soy incapaz de entender esa esencia femenina. Por lo tanto la amistad entre un hombre y una mujer me resulta muy sospechosa. En cambio entre dos hombres es muy luminosa. La mujer nunca se abre de corazón con uno, dosifica su información, es muy inteligente.
Como cualquier hombre con la cabeza bien puesta sobre los hombros tengo cierta misoginia. Pero es estética no vulgar, basado en las experiencias que he tenido. No obstante soy extremadamente respetuoso de la mujer en todos los sentidos. He tratado que todas mis relaciones se basen en el respeto y la razón, creo en tratar a la mujer con caballerosidad y sigo siendo una raza extraña incapaz de insultar a una mujer, mucho menos ponerle una mano encima. Con una mujer jamás violento las cosas y están llegan hasta donde ellas quieren que llegue y no me interesa ponerlas contra la pared, obligarlas, hacerlas a mi modo, nunca soy muy tímido para ese tipo de cosas. Dentro de la especie de las mujeres existe una subespecie por la cual meto las manos al fuego y esas son las prostitutas, porque tienen una enorme capacidad de comprensión y de conmiseración por el hombre, lo ven como un ser desvalido y pueden proporcionarle un momento en el cual se sienta vigoroso y ponderado. Entra triste y sale alegre. Me asombra mucho esa capacidad. Cualquiera diría: “pues es que estas pagando” pero no es eso, va mucho mas allá, porque si a un hombre le pagan por hacerlo, seria mas áspero, simple. Si una mujer de esas ve que necesitas un poco de cariño, te lo brinda en ese momento. Los besos en la boca son sagrados los tiene destinados para su hombre, el beso me parece una de las formas más gloriosas, más hermosas de la seducción y de aproximarse a un ser humano. El beso dado en la punta de los dedos de alguna manera, estas vaciando toda su humanidad, todo su ser, sus sueños en aquella persona a la que esta besando. Siempre beso, beso mucho a mi gato y dejo que él me bese. Me encanta besar a las mujeres. Cuando tengo momentos de identificación humana beso a mis amigos y mis amigos me besan y son besos hermosísimos. El beso es una entrega extraordinaria
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