jueves, 25 de diciembre de 2008

Paula

Seguramente fui concebido entre sabanas y almohadas que compartían un misógino y una hipocondríaca, necesitaste un vástago para saciar tu soledad, tanto que lo amamantaste con tus demonios. Hasta convertirlo en tu enemigo, con la muerte creciendo entre sus venas. Pensando en matarse, solo para hacerte pagar ¿Alguna vez has sido odiado o segregado? Pues yo sí, solo por demostrar que soy diferente a los demás, muy enferma es la mente detrás de mi infancia, desde ahí no he tomado nada de nadie, ha sido un infierno tan largo como el tiempo que llevo respirando. Apuesto que estas harta de mi ahora y sin embargo te hare ver ridícula ¿no mama? Jamás quise lastimarte, jamás mi intención fue hacerte llorar, pero es momento de la verdad, momento de sacar los esqueletos de mi closet.
Los llevare a 1988 antes de que pudiera cometer error alguno, tendría 4 o tal vez 5 años, mi marica padre debió estar ebrio como su costumbre y sentí la fuerza de su brazo en mi cara por vez primera, 10 años de después tendría mi puño en su cara, por eso jamás se despido, aun después me pregunte si alguna vez me extraño, pero lo mejor es que se joda desearía que se muriera. Derríbame ¡Carajo! Derríbame, y sabes que regresare del fondo, ¡lo sabes! porque lo sientes, porque lo temes. He cometido errores es cierto, está en mi naturaleza humana, pero soy lo suficientemente hombre para enfrentarlos hoy. Lo que hice fue estúpido sin duda alguna, pero lo mejor que he hecho es liberarme, para presentarles el espectáculo de mi vida.
Jamás perjudicaría a mi madre para tener reconocimiento o la lastima de nadie, por favor toma un momento para entender estas líneas, carajo ponte en mi lugar, trata de imaginar a tu propia madre empuñar un cuchillo tratando de apuñalarte en el estomago, gritándote que le vas a deber la muerte, siempre molestando, criticando y comparándome con los demás. Toda mi puta mi vida me hicieron creer que quien estaba mal era yo, que todo era mi culpa, hasta que crecí, explote y entendí quien era. Y eso te molesta ¿verdad, mama? ¿No fue la razón porque me corriste? Tratando de justificar la manera en que me trataste, ¿adivina qué? Estas haciéndote vieja y empiezas a tener frio por soledad ¿no mama? Lo que más me duele es que jamás admitiste ningún error, sigue diciéndote a ti misma que fuiste una madre, lo mejor que pudiste. Mi resurrección se aproxima.
La esperanza es socavada, contempla mi renacimiento en soledad, ¿Cómo te atreves a tratar de quitarme lo que nunca me ayudaste a conseguir, recuerdas la primer ves que me dijiste te odio y ojala me muriera? ¿Pues qué crees? yo, ya estoy muerto para ti. Porque necesito que desaparezcas, pero no hoy, hasta que la deuda este extinta y así poderte dejar ir en paz y contigo mi odio.

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