El ve caer la lluvia por su ventana, pensando un mañana que jamás llego, promulgando un presente que jamás fue, es lo que nunca quiso ser, sino en lo que se convirtió. El teléfono suena y sabe que espera una amarga conversación:
-¿Bueno?
- Ya llegue
-Ok
-¿Qué tienes?
-Nada
-Si tienes algo, posiblemente haya algo en que pueda ayudarte
-No quiero hablar de eso
-Esta bien, respeto tu descision; pero si algún dia quieres hablar. Aquí estoy
-¡Siempre se tiene que hacer lo que tu quieres!
-No es eso amor
-Si, si es eso
-¿Por qué dices eso?
-Por todo, por hoy, por la forma en que hablaste de cómo iba vestida
-Solo dije que no parece justo que si voy a tu casa, me recibas desarreglada y en pantuflas,
-¡Pues asi me conociste! –retumbo el auricular-
-Tranquila
-Pero ¿sabes que? Ya no hay nada que puedas hacer para cambiarme
-Pero; si tu pediste el cambio a gritos, solo que ahora crees que tu eres todo
–Déjame en paz, todo lo que has hecho lo hiciste para arruinarme, ellos lo saben
- ¿Quiénes ellos?
- Ellos los que se preocupan por mí, los que son alegres conmigo, los que dicen lo que quiero oír
Sintió que la sangre se volvía mas espesa dentro de él, no quiso reventar, no quiso perder el control, porque sabe que solo lo hizo, aquel trágico día en que despertó del trance y vio a un tipo acostado en el frio pavimento con charcos de sangre que provenían de la boca de aquel hombre.
-No lo perderé -dijo en sus adentros- pero él sabe que siempre ha tragado demasiado, el veneno corre ya por sus venas, respiro y replico:
-No voltees a verme, tampoco te dignes que no es mi deseo –
-Tu deseo es seguir siendo un mártir
-¡Que no es lo que deseo! ¿Acaso crees que quise que mi vida fuera así?
-¡Si!
-No pudiste destrozarme, ni acabar conmigo, soy yo quien ha acabado contigo
-No me importa, haz lo que quieras, siempre lo has hecho. ¡Yo no importo ni nunca te importe!
En ese instante las palabras ya viajaban en el viento, deseaba dormir, pensar en lo onírico. Cerró sus ojos y dejo fluir las palabras:
-En mi mente siempre he sido un luchador, mi corazón es la piedra, mi alma el combustible y mi chispa siempre ha brotado en tu favor para encender tu fuego
-No entiendo, ¿podrías explicarlo? No todos somos tan inteligentes como tú. ¡Pero si ya sé que te debo todo, por eso te abro las piernas!
Imagino el asco que ella debía sentir en ese instante, sin embargo el nunca ha dejado de sentir esa presión en la sien, como si una bala estuviera incrustada ahi desde los dieciocho años, ese mismo dolor que quito el velo de sus ojos, poco a poco desde que la conoció y dejo fluir aun mas las palabras:
-Existe tiempo para amarte y tiempo para odiarte, eres un futuro que jamás imagine alcanzar, solo recuerda . . .
-¡Que! - Ella interrumpió -
El dejo salir el monologo de su cabeza:
-Que aunque pienses que eres libre ahora, nada te librara de ti misma, del dogma tatuado en tu espalda. Devorare tus secretos, en un sueño dentro de un sueño. Devorare tus sueño. Un millón de ellos; pero ninguno de ellos eres tú.
La respuesta fue el eco de la otra línea vacía, igual que su vida.
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