sábado, 20 de diciembre de 2008

Quincea(ñera) en llamas

Un ejemplo claro de la falta de identidad del mexicano y su constante búsqueda de hacer algo “suyo” es la espantosa celebración de los quince años y aunque muchos digan que esta festividad tiene sus orígenes en la época precolombina en Mesoamérica, la verdad es que es una copia de las fiestas para debutantes de las sociedades de la nobleza inglesa y la alta burguesía francesa del siglo XIX, en los que las jóvenes (normalmente de 14 a 16 años), asistían a su primer presentación en sociedad, la cual era clave para el futuro de las chicas: su actuación y desenvolvimiento, así como la posición social de los padres, le aseguraban conocer hombres con fines matrimoniales.
A partir de los primeros años del siglo XX, se acostumbro en México la celebración de "temporadas de baile", promovidas por las clases altas del porfiriato, dichos eventos fueron reproducidos por las clases bajas, con algunas variantes: en lugar de una temporada de eventos, se realiza una fiesta que celebra el cumpleaños número quince de una joven, dicho festín retoma mucho de los elementos de los eventos de la "alta sociedad", incluyendo los propios, entre ellos el inicio de la celebración con una misa de agradecimiento, un "primer baile" de la chica, normalmente con su padre, el cual "la presenta" ante la sociedad (amigos y parientes de la festejada) y oficialmente le da el carácter de "mujer", así como la ejecución de una coreografía de bastante mal gusto, denominada genéricamente como vals (aunque el nombre proviene de los salones de baile de Austria, no siempre se trata de este género musical, normalmente abre con una "entrada" ejecutada con La Marcha Triunfal de la opera Aída de Giuseppe Verdi, que probablemente la mayoría de la gente que lleva a cabo este tipo de celebraciones en su vida han escuchado opera mucho menos el nombre del Gran Giuseppe. Después sigue el propio vals, el cual puede ser sustituido por una pieza melosa, después de un cambio de vestuario - que generalmente demuestra la falta de clase y personalidad del mexicano - se ejecutan otras corografías con ritmos populares – igual de exquisitos que el vestuario y la coreografía - la quinceañera es acompañada por un grupo de "chambelanes" (que imitan a los cadetes austriacos) y damas de honor, los cuales (al igual que las piezas a ejecutar) son elegidos por la propia festejada, la invitación a participar, marca jerárquicamente, los afectos e intereses de la joven.
Haciendo un resumen esta famosa fiesta no es más que el claro ejemplo del mal gusto y lo naco que la mayoría de los latinos tienen. Recordemos que la palabra naco significa según la real academia de la lengua española una persona que aparenta ser algo que no es, y eso es justamente la ideología patética del mexicano siempre tratando de ser algo que no es, y no solo se queda en un intento sino que desborda narcisismo al creérselo. Si así es de pobre la idiosincrasia de este país.
Aquí un ejemplo:



!Llamas a mi!

1 comentario:

  1. Quinceaños, primera comunión, bodas, bautizos, día de muertos... la celebración del mexicano no se parece a ninguna otra.
    "Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo" Octavio Paz.

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