jueves, 25 de diciembre de 2008

Lo que mas odio


La escuela. Siempre estaré en contra de ella. Es la institución que se encarga de hacer dócil a la gente. De meterla al redil, de matar la inteligencia, de matar la creatividad. La escuela enseña a las personas a no pensar y a aceptar todo conocimiento sin cuestionarlo jamás y si alguien pone en entre dicho lo que obligatoriamente se le enseña, simple y llanamente se convertirá en un elemento indeseable y encima se le endilgara el epíteto de que es una persona poco sociable. Además ese proceso de socialización no es otra cosa mas que ver amistad donde en verdad hay indiferencia o de plano animadversión. Por regla general los amigos de la secundaria o primaria, incluso hasta prepa o universidad, a la vuelta del tiempo son la hueva total. De esas amistades nada queda. A los ex les da por juntarse una o dos veces al año y conforme pasa el tiempo, si no se habla sobre la escuela –con un dejo de nostalgia patético- no se habla sobre cosa alguna.
La escuela angustia, trastorna, echa a perder la vida, más bien se convierte en la vida. Si los jóvenes se desmadran en vacaciones es porque viven su vida entre dos fuegos: su casa y la escuela. Si no fueran a la escuela, harían música, pintarían, trabajarían o sencillamente viajarían y no estarían impedidos a divertirse apenas sobrevienen las primeras vacaciones en que sienten que se han quitado de encima la presión de la escuela –en este caso la maldita escuela-. ¿Y de verdad son tan útiles los conocimientos escolares? Pues yo diría que solo los que se adquieren en la primaria. Todos los demás de nada sirven. Al alumno se le llena la cabeza de humo. Cree que el día de mañana la trigonometría le va a ser de utilidad o que la tabla de elementos lo va a sacar de un apuro. No es cierto. Todo eso es pura mierda. Creemos que la gente especializada es muy feliz y es la más desdichada. Los que saben tanto de tan poco. Y no porque sepan tanto sino que pasan de largo delante de las cosas mas sencillas, que son la neta. Entre más se especializa, la gente es más infeliz porque no ha conocido otras opciones, porque finalmente eso no es lo que lo quería ser. Es increíble la cantidad de gente que desempeña trabajos que en la vida hubiera querido hacer. Médicos que no hubieran querido ser médicos sino escritores, abogados que no hubieran ser abogados sino guitarristas. Pero paso algo en su vida, algo se atravesó que los dejo atorados y que los redujo a la frustración. Y creanme no hay nada mas horrible que pasarse la vida haciendo algo que uno no quería hacer. A lo que voy es esto: no hay algo mas difícil que decidir tu destino y cuando por fin te das cuenta ya estas enganchado hasta el cuello, ya es mortal –de acuerdo con el patrón de valores convencional- dar un paso atrás. Cuantos estudiantes de ingeniería, o de lo que sea, se dan cuenta en el quinto semestre de la carrera que es de hueva la ingeniería, pero ya no se atreven a torcer la dirección. Claro la escuela les enseñó a someterse, a someter su voluntad. Será por eso que es tan difícil sujetar a la gente de bríos y voluntad. Cuando me entero que Juan José Arreola solo curso hasta cuarto año de primaria, que a José Revueltas lo corrieron cuando cursaba el tercero y que jamás se volvió a parar en una escuela, que quienes descubrieron la estructura del ADN –la hélice- solo habían cursado hasta el cuarto semestre de química –ejemplos a los cuales se podría añadir el de muchos mas – cuando escucho esto me arrepiento de haber mandando a mis hijos a la escuela, ojalá tengan la voluntad que yo no tuve y la abandonen

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