En esta noche que me cubreTenebrosa como un abismo
Agradezco a cualquiera de los dioses
Que pueda existir
El tratar de someter
Mi alma inconquistable
Al caer en las trampas
De sus circunstancias
He gritado de desesperación
Bajo los golpes de la suerte
Tengo mi cabeza ensangrentada
Pero erguida, mirándoles a los ojos
Aun más allá de este lugar
Lleno de cólera y lagrimas
Donde me encuentro
Se acerca el horror de la sombra
Y la amenaza de la edad
Algún día me encontrare y la encontrare
Y cuando suceda estaré sin temor
Sin importar cual estrecho es el umbral
Cuan cargado con castigos este hoy
Algún día seré. . .
El amo de mi destino
El dueño de mi alma.
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