domingo, 18 de enero de 2009

Girl Power (II)

Hola chica alborotada, agujetas de color de rosa, salvaje aspiradora, virgen de Guadalupe, bodrio de María la del barrio, sin pecado concebida; hola devota de la cirugías plásticas o al menos sueñas con ellas mientras haces la dieta de los tres días, hola chica material, chica fresa, chavita banda, niña de la secundaria que moja sus calzones viendo sus posters de bandas emo: hello remedo descafeinado y ultrapasteurizado de Frida, Julieta, Salmita y Ofelita; hola burócrata solterona cargada de nicotina y cafeína que lees tu tvnotas mientras te pintas las garras; hola arpía intelectual reprimida sexual que te encabronas cada que contemplas la belleza ajena y supones que nadie merece el favor de tus indulgencias; hola feminista hipermamona, machorra de mierda incapaz de amar un hombre porque ya te volviste uno y ahora solo te puedes amar a ti misma; hola vagina rasurada que te fumas un cigarro y te echas un monologo de hueva frente a la audiencia; hola tu que pierdes tu tiempo viendo telenovelas y lavando platos como las demás; hola ama de casa un poco triste porque te sientes atrapada en tu hogar dulce hogar que tratas de subir tu autoestima leyendo libros motivacionales o yendo a terapia grupal; hola tu mojigata ¿crees que dios no te metería su dedo divino por debajo de tu habito de monja solo porque no permites que nadie más lo haga? Hola señora de las cuatro décadas hipercaliente por no coger en tu juventud que te bajas las ganas lavando ropa y los trastes en la noche, fanática del prozac. ¿Crees que tu cabeza funciona bien? ¿Crees que ya ganaste? ¿Crees que eres más poderosa que antes por tu experiencia y tu capacidad de engendrar un nuevo tumor en tu vientre? Y tu bolsa llena de cosméticos avon y tarjeta suburbia. Hola tu qué crees los hombres están a tus pies, mujer realizada del nuevo milenio, dinámica, independiente y trabajadora. Toma tu pequeña libertad, tu éxito profesional, toma tu pequeña subversión, tus pelos rojos, tus tatuajes, tus labios de colágenos y tus tetas de silicón, tus piercings, tu actitud dark, tus vestido de cuatro mil pesos, tus zapatos, tus discos de Arjona, tu novio con el pito cortado, tu pequeño mundo de cristal e introdúcete suavemente en el agujero donde expulsas lo que piensas. ¿Para qué sirve todo lo que eres y todo lo que tienes si eres incapaz de sentir?

No hay comentarios:

Publicar un comentario