Anoche me contaron el caso verídico de un hombre que se enamoró de una mujer, al mes de conocerla la llevó a vivir a su casa y, de esa manera, descubrió sus pésimos hábitos de higiene: se baña en promedio una vez a la semana, tiene apenas tres prendas de ropa –las cuales se encuentran permanentemente sucias– y (mi favorita personal) cuando sufre su ciclo menstrual, por las noches no utiliza una “toalla higiénica" . Ignoro por qué, pero el resultado es que durante esos días del mes, el colchón amanece, bueh, hecho una pocilga. Detalles extra: no le gusta maquillarse ni ponerse lipstick, ni usar aretes, pulseras o collares. Cuando el hombre de nuestro relato verdadero le reclamó, ella respondió con un: “Eres un macho”. Que mamada
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